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dc.contributor.advisorJiménez-Castellanos y Calvo-Rubio, Juanes
dc.creatorGutiérrez Luengo, María del Pilares
dc.date.accessioned2018-01-17T12:26:21Z
dc.date.available2018-01-17T12:26:21Z
dc.date.issued1972-01-10
dc.identifier.citationGutiérrez Luengo, M.d.P. (1972). Electroesferograma normal del cortex cerebral del recién nacido. (Tesis Doctoral Inédita). Universidad de Sevilla, Sevilla.
dc.identifier.urihttps://hdl.handle.net/11441/69118
dc.description.abstractEn el principio de todo, hay una idea. Esa idea es la que a cada acto nuestro, le da la calidad de humano. Los animales también ejecutan actos, algunos muy complejos, pero en ellos, hasta donde sabemos hoy, no existe en principio la idea como primer motor. “Lo primero en la intención es lo último en la ejecución” (Santo Tomás de Aquino, SUMMA THEOLOGICA), y es por ello que desde los últimos años de nuestra Licenciatura en Medicina tenemos el propósito firme de vincularnos a la Universidad, lugar por antonomasia donde no sólo se enseña la Ciencia, sino donde se HACE la Ciencia. Por lo tanto, la idea primigenia es la de vinculación universitaria, y es esto un camino a la vez gozoso y sufrido, cuyos pasos hay que andar tan despacio como firmes, tan pausados como seguros. Es una escalera donde cada escalón cuesta un esfuerzo contra la ley de la gravedad, que, con la inercia, nos incita a no subir, a quedarnos donde estamos y aún, a descender a un nivel inferior. La idea primordial, de oponernos con todas nuestras fuerzas a este camino, y de iniciar por el contrario un camino ascendente, que sabemos que es difícil, que es penoso y que exige esfuerzo y sacrificio. A pesar de saberlo, lo aceptamos gustosos emprendiendo hoy el primer trabajo serio, si bien, como primero que es, a pesar del exquisito mimo puesto en su realización, la inexperiencia del autor puede hacerse evidente. Este trabajo nuestro que hoy sometemos a la consideración del Ilustrísimo Tribunal, es el fruto de dos años de trabajos, y con él aspiramos al Grado de Doctor, por esta entrañable Universidad Hispalense. La Tesis Doctoral, trabajo quizá inacabado, por ser las primicias de una vida que queremos dedicar a la investigación, reviste una importancia sin embargo tremenda. Esto es así, por no pocos motivos: Uno de ellos, y a nuestro modo de ver no el menos importante, es que la Tesis Doctoral, independientemente del aporte grande o modesto que haga el conjunto del saber humano, tiene el valor inmenso de transformar la mentalidad del doctorando, de modo que mientras se afana en la consecución de sus trabajos, mientras se esfuerza por perfeccionar sus técnicas o por eliminar los errores que pudiera conllevar, este modo de trabajo, este método, va ejerciendo sobre su espíritu una transformación sutil: un hombre se está convirtiendo en un investigador. Esta es, en nuestra modesta opinión, la verdadera valía y alcance del título de Doctor: con él se pasa del estudio receptivo, pasivo, del que estudia, del que aprende lo que otros descubrieron, al estado motivo, creador, del que busca verdades nuevas, del que trata de ensanchar los caminos, abrir nuevas puertas. Por otra parte, no es menos cierto que nos impone respecto al pensar en los que nos precedieron, aquellos que gracias a su seriedad científica, a su espíritu de trabajo y a su dedicación consiguieron el preciado título, y cuyas aportaciones fueron tan importantes que a menudo consiguieron galardones que solo se dan a los trabajos de verdadera valía. Decidido el camino a seguir, y siendo el primer paso obligado la realización de una Tesis Doctoral, quedaba por escoger un tema sobre el que trabajar. Quisiera recoger aquí una flor del alma poética de nuestro sevillanísimo Machado, consciente de que una obra de rigor científico no pierde por acercarse al arte, y menos aún si esa Ciencia es la médica, humana y humanista por excelencia: “Despacito y buena letra, Que el hacer las cosas bien Importa más que el hacerlas.” Al hacer la elección del tema, teniendo clara visión de que nuestras fuerzas son limitadas, hemos preferido escoger un punto muy concreto, y si se quiere, muy pequeño, para poder estudiarlo tan a fondo y exhaustivamente como no nos hubiera permitido un campo de mayor amplitud. Terminada nuestra Licenciatura en Medicina y Cirugía, procedimos, siguiendo motivos vocacionales, a matricularnos como alumno de la Escuela de Neurología y Neurocirugía de esta Facultad de Medicina, y así era lógico que para nuestra Tesis escogiéramos un tema neurológico. Este no ha sido, ciertamente, fruto del azar, sino que firmes razones nos han inclinado a elegirlo entre posibilidades casi infinitas. El aforismo socrático no ha perdido nada de actualidad después de dos milenios. En esta época en que parece que ya sabemos casi todo lo que hay que saber, el hombre sigue siendo la gran incógnita. Y la incógnita que nos duele más hondo, pues ni como hombres ni como médicos podemos aceptar ese “no saber” pasivamente, resignadamente. Lo aceptamos como verdad actual, pero con la esperanza de que esta verdad de ahora vaya siendo poco a poco desmentida, poco a poco vencida, hasta habernos entregaos todos los secretos materiales que ahora nos esconde. Y no es que desconozcamos el “ignoramos o ignorábamos”, ni es que neguemos que a nuestros conocimientos humanos, por ser los hombres limitados, tienen que tener un límite. No negamos que haya un límite, pero eso límite o está tan lejano como las estrellas, y mientras tanto, sigue siendo un reto para la imaginación de los poetas, y para el investigador en su laboratorio. Conócete a ti mismo…. ¿No nos conduce esta sola frase hacia el cerebro, donde estás las estructuras biológicas más nobles? Electroforesis de las proteínas cerebrales solubles. He aquí uno de los últimos caminos que, desde TISELIUS (1937), ha sido perfeccionado por numerosos autores, y es hoy una técnica bien elaborada, en condiciones óptimas de empezar a rendir dividendos. Proteínas solubles de cerebros humanos, desde luego. Y no es porque el estudio de las proteínas cerebrales animales no tenga valor, de ninguna manera. Tienen valor “per se”, porque el conocimiento es un bien que en si mismo tiene su gratificación. Y tienen gran valor, sobre todo cuando se trata de mamíferos superiores, por las analogías que pudieran inferirse con las de los seres humanos. Pero es que en las proteínas de cerebros animales se ha empezado antes, se ha explorado en más campos, se ha llegado más lejos, en definitiva. Sin contar que, como colofón, nuestro querido compañero CHACON PEÑA ha trabajado casi simultáneamente con nosotros sobre su Tesis de “ELECTROFORESIS DE LAS PROTEINAS SOLUBLES DEL CEREBRO DE CONEJO”, en la que hace aportaciones tan valiosas a este tema que le han ganado merecidamente la calificación máxima. En cambio, bien sea por la dificultad de conseguir cerebros humanos, bien por otras causas, desde la década de los años cuarenta hasta ahora pocos investigadores se han ocupado del tema. TAYLOR (1956) y KIYOTA y col., (1959) hacen intentos muy estimables, pero nada definitivos y hasta contradictorio, y más tarde VAN SANDE (1962) y CHATAGNON N. y CHATAGNON P. (1960), realizan trabajos de gran altura científica, obteniendo logros más en el terreno de las técnicas de electroforesis que en los resultados unificados de las mismas. El querer aportar algo nuevo, algo que no estuviera ya dicho, es lo que nos ha llevado a interesarnos por las proteínas cerebrales humanas. Pero la amplitud del campo era enorme. Proteínas humanas, sí, pero ¿de quién?. De sanos o de enfermos. De hombres o de mujeres. De niños o de viejos…. Concebida esta Tesis como primer paso de una investigación exhaustiva sobre el tema, concretamos las cosas de la siguiente manera: Estudio de cerebros sanos, pues siendo tanta y tan diversa la patología ¿con qué regla la modificamos, si antes no establecemos unos patrones de normalidad?. Por otra parte, siendo el cerebro uno de los órganos que más lentamente maduran, es de suponer que en distintas edades de la vida los resultados han de variar, por lo que habrá patrones de normalidad diferentes en función de la edad. Procede, pues, empezar por los cimientos, por los cerebros sanos en donde las influencias ambientales poco o nada hayan influido, obteniendo así una muestra lo más homogénea posible. Vamos a elaborar nuestra Tesis Doctoral sobre electroforesis de las proteínas solubles de CEREBROS SANOS de RECIEN NACIDOS. Hemos realizado un trabajo sobre proteínas solubles de la corteza cerebral humana, en los recién nacidos, habiendo elegido diez cadáveres de recién nacidos a término que no fallecieron con ninguna patología neurológica, y cuyos cerebros fueron considerados normales macroscópicamente. De cada cerebro hemos obtenido diez muestras, separando de ellas la corteza y sometiéndola a determinadas manipulaciones, tomadas de otros autores y modificadas sustancialmente por nosotros. Se describen detalladamente nuestros métodos de elaboración de los extractos proteicos y de la electroforesis consecutiva en tiras de acetato de celulosa (CELLOGEL). Se describen los métodos de visualización de las proteínas, y lectura por densitometría para, finalmente, obtener los electroesferogramas, en números de un centenar. Finalmente, se aplican los métodos estadísticos a nuestros resultados hasta la obtención de los patrones electroforéticos normales de las regiones exploradas. Se realiza un estudio analítico, estableciendo los electroesferogramas tipos, en virtud del predomino de determinadas fracciones en cada esferograma. Se establecen los índices de cada uno de los grupos de fracciones proteicas, y sus máximos y mínimos para cada una de las regiones. Se establecen los máximos y mínimos absolutos para cada uno de los grupos de fracciones. Finalmente, en cuatro puntos concretos exponemos nuestras conclusiones finales. Llegado a la parte esencial de este trabajo, y debiendo resumir en puntos concretos nuestra labor de dos años, vamos a exponer las conclusiones sobre tres apartados: A. Sobre el tema. B. Sobre el método. C. Sobre los hallazgos. A. SOBRE EL TEMA. Terminando nuestro estudio electroforético del cortex cerebral de recién nacidos, creemos haber encontrado, no sólo una temática original, sino un modo original de verla. Al decir esto, nos referimos al hecho de ver el objetivo de nuestra Tesis englobado como uno más de los pasos a seguir para lograr un exhaustivo conocimiento del cerebro humano, mediante el método electroforético, tan amplio como pueda concebirse. Un estudio en el que se halla parcelado solamente cada área cerebral, sino que esto se haya hecho en función de toda edad, sexo, normalidad o patología, estudios genéticos, e incluso influencia del ambiente psico-social. B. SOBRE EL METODO. Dada la extensión que a este capítulo hemos dedicado en otra parte creemos que en las conclusiones debemos únicamente hacer resaltar lo que tiene de aportación personal. 1. Habiendo utilizado una técnica puesta a punto por otros autores, y demostrada eficaz, hemos elegido la electroforesis en CELLOGEL como método idóneo para un laboratorio clínico práctico. 2. Aportación personal es la elección de una solución tapón, de pH 8,6 como líquido extractor de las proteínas en los homogeneizados tisulares. 3. Igualmente, es idea original nuestra el procedimiento de exanguinación y eliminación de leptonaningos mediante la utilización del antiquísimo principio de Arquímedes, sumergiendo la muestra de cerebro en un líquido, de modo que anulemos parcialmente su peso, sin disminuir su masa, con lo cual la fuerza viva de nuestras maniobras se ve notablemente beneficiada. 4. Por otra parte, el método de separación de la materia gris, de la blanca, imitando a mano alzada el dermatomo utilizando por los cirujanos plástico es aportación personal, que no hemos visto en ninguno de los autores consultados. 5. El cuantificar las muestras de modo volumétrico, en lugar de ponderal nos parece aportación interesante, porque teniendo similar exactitud ambos métodos, el propuesto por nosotros es mucho más cómodo, tanto con referencia al instrumental usado (eliminamos la balanza de precisión, etc.) como referente a la comodidad de la manipulación. 5. Por último, creemos que el haber eliminado el problema, muchas veces insoluble, de la separación por fracciones y haber expresado nuestros resultados en función de GRUPOS DE FRACCIONES o ZONAS DE MOVILIDAD ELECTROFORETICAS, es una aportación interesante y original que, si en el terreno cualitativo puede hacernos perder alguna particularidad de determinada zona cerebral, a cambio puede hacernos ganar mucho en el terreno cuantitativo, por manejar números mucho más lejanos a los errores, sobre todo cuando, como sucede en el electroceferograma cerebral, la técnica está pese a todo inacabada y las fracciones son muy difíciles de diferenciar. C. SOBRE LOS HALLAZGOS. Creemos que en este punto, y habiendo en el estudio analítico examinado hasta la saciedad números y porcentajes, debemos concretarnos a los hechos claves que dichos números nos han revelado: A) INDIVIDUALIDAD DE CADA ZONA de las cuales hemos estudiado diez, obteniendo para cada una de ellas un electroceferograma tipo definido y distinto de los de otras zonas del mismo hemisferio. 1. Hemos obtenido así un electroceferograma BETA prácticamente puro en el lóbulo TEMPORAL (derecho e izquierdo). Y otro electroceferograma BETA, pero de características no idénticas en el lóbulo OCCIPITAL (también en ambos hemisferios, como todos los que nos referimos a continuación). 2. Un ELECTROESFEROGRAMA BETA-ALBUMINA en el lóbulo PARIETAL. 3. Un ELECTROESFEROGRAMA BETA-ALFA en el lóbulo FRONTAL. 4. Un ELECTROESFEROGRAMA BETA-GAMMA en el hemisferio CEREBELOSO. B) SIMETRIA RELATIVA de cada zona de las citadas con respecto a su homóloga del hemisferio contralateral, lo cual se ve muy claramente en los gráficos y en los cuadros sinópticos de los valores numéricos de las fracciones proteicas. En algunos casos, alguna fracción no concuerda bien con el conjunto, pero en líneas generales hay una imagen simétrica de gran analogía. C) CARENCIA DE SIGNIFICACION ESTADISTICA de las diferencias entre los valores numéricos de las fracciones homólogas en ambos hemisferios. De tal modo, que los valores de una fracción proteica de una zona encefálica y su homóloga contralateral, no pueden considerarse como pertenecientes a dos universos diferentes, sino que su diferencia, por no ser significativa, permite inferir que son muestras tomadas al azar de un universo común. D) PREDOMINIO MASIVO DE LAS GLOBULINAS BETA en todas las regiones. Tanto si miramos los cuadros sinópticos de los valores reales, o de los valores medios agrupados; igual si miramos la curva ondulada de cada electroesferograma real, como la de los electroesferograma tipo, o la de los esquemas que hemos constituido, es evidente que en todos los casos, en todas las regiones estudiadas, el GRUPO DE LAS GLOBULINAS BETA (con sus dos y hasta cuatro fracciones) es siempre el que domina, y a veces con una gran diferencia sobre las otras fracciones. Otros estudios sobre recién nacidos, en la nuestra y en otras poblaciones, y estudios en adolescentes y adultos, dirá si esta situación del recién nacido cambia con el curso de la evolución y el desarrollo, o es distinta en otras circunstancias que aquellas en las que nosotros hemos hecho el presente estudio. Esta es por tanto, nuestra modesta aportación personal a este tema.es
dc.formatapplication/pdfes
dc.language.isospaes
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internacional*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/*
dc.titleElectroesferograma normal del cortex cerebral del recién nacidoes
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/doctoralThesises
dc.type.versioninfo:eu-repo/semantics/publishedVersiones
dc.rights.accessrightsinfo:eu-repo/semantics/openAccesses
dc.contributor.affiliationUniversidad de Sevilla. Departamento de Anatomía y Embriología Humanaes
idus.format.extent167 p.es

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